En comunidades rurales e indígenas, la gestión del agua no se limita a la construcción de infraestructura. Implica organización social, toma de decisiones colectivas, capacidades locales y acompañamiento técnico sostenido. La experiencia de Chenalhó, Chiapas, ofrece aprendizajes relevantes para quienes trabajan en soluciones integrales de agua, saneamiento y gobernanza hídrica.
Desde SAI, entendemos la gestión del agua como un proceso continuo que articula lo técnico con lo social. En este sentido, el trabajo documentado por Cántaro Azul en Chenalhó muestra cómo los proyectos de agua generan impactos duraderos cuando se apoyan en estructuras comunitarias sólidas y en una visión de largo plazo.
La gestión del agua como proceso comunitario
Uno de los principales aprendizajes de Chenalhó es que la gestión del agua funciona mejor cuando las comunidades participan activamente en todo el ciclo del proyecto: desde el diagnóstico hasta la operación y el mantenimiento de los sistemas.
En este territorio, las decisiones sobre infraestructura hídrica se tomaron en asambleas comunitarias, donde se definieron prioridades, se eligieron comités responsables y se acordaron reglas claras para el uso y cuidado del agua. Este tipo de procesos refuerza la apropiación local y reduce la dependencia de actores externos.
La experiencia confirma un principio clave para SAI: sin gobernanza comunitaria, la infraestructura hídrica pierde sostenibilidad.
El papel del acompañamiento: el aporte de Cántaro Azul
El fortalecimiento de la gestión del agua en Chenalhó no surgió de manera espontánea. Ha sido resultado de años de trabajo conjunto con Cántaro Azul, organización que ha acompañado a las comunidades en la construcción de capacidades técnicas, organizativas y administrativas.
Entre los elementos más relevantes de este acompañamiento destacan:
- La formación de comités comunitarios de agua con funciones claras.
- El fortalecimiento de mecanismos de rendición de cuentas.
- La articulación entre comunidades para compartir aprendizajes.
- La incorporación de una visión de cuidado del agua vinculada a la salud y al bienestar colectivo.
Estos elementos coinciden con el enfoque de SAI en gestión del agua, que promueve soluciones integrales adaptadas al contexto social, ambiental y cultural de cada territorio.
Infraestructura hídrica con enfoque de sostenibilidad
En Chenalhó, la inversión en sistemas de captación, almacenamiento y distribución de agua respondió a necesidades definidas por la propia comunidad. Sin embargo, el valor del proceso no está solo en las obras construidas, sino en la capacidad instalada para operarlas y mantenerlas.
Desde la perspectiva de la gestión del agua, esto implica:
- Planificación participativa.
- Uso eficiente y transparente de los recursos.
- Mantenimiento preventivo de los sistemas.
- Resolución comunitaria de conflictos relacionados con el acceso al agua.
Este enfoque permite que la infraestructura siga funcionando más allá de los ciclos de financiamiento o de los cambios institucionales.
Programas públicos como contexto habilitador
En esta experiencia, los recursos públicos disponibles funcionaron como un instrumento, no como el eje central del proceso. La experiencia de Chenalhó muestra que los programas pueden potenciar resultados positivos cuando se articulan con comunidades organizadas y con acompañamiento técnico adecuado.
Para SAI, este aprendizaje es clave: la efectividad de cualquier inversión en agua depende de las capacidades locales existentes y del modelo de gestión del agua que se implemente.
Redes comunitarias y escalabilidad
Un aspecto relevante del caso de Chenalhó es la existencia de redes comunitarias, como la Asociación de Patronatos de Agua del Municipio de Chenalhó (APAMCH), que facilitan el intercambio de experiencias y fortalecen la gestión del agua a nivel territorial.
Este tipo de articulaciones permite escalar aprendizajes, mejorar prácticas y generar soluciones más resilientes frente a los retos del acceso al agua en contextos rurales.
La experiencia de Chenalhó refuerza una idea central para SAI: la gestión del agua es un proceso social y técnico que requiere tiempo, acompañamiento y participación comunitaria. Las obras son importantes, pero su impacto depende de la capacidad de las comunidades para gobernarlas y sostenerlas.
El trabajo de organizaciones como Cántaro Azul y los enfoques integrales que impulsa SAI muestran que es posible avanzar hacia modelos de gestión del agua más justos, sostenibles y adaptados a los territorios.

