Cuando pensamos en geosintéticos, la imagen recurrente es la de un gran estanque minero o agrícola. Sin embargo, una de las aplicaciones más exigentes de la geomembrana se encuentra bajo nuestros pies, en las infraestructuras que conectan nuestras ciudades y atraviesan nuestras cordilleras. La impermeabilización de túneles y cimentaciones profundas es un campo de alta ingeniería donde la gestión del agua determina la vida útil de la estructura de concreto.
En SAI, aplicamos nuestra experiencia en contención ambiental al sector de la construcción civil pesada, resolviendo problemas de infiltración de agua subterránea que pueden comprometer la integridad estructural y la seguridad del usuario final.
Un túnel que gotea no es solo un inconveniente estético; es un signo de deterioro. La infiltración de agua puede causar:
A diferencia de un estanque, la impermeabilización de un túnel suele realizarse "de adentro hacia afuera". El sistema más común es el de "túnel drenado".
La instalación de geomembrana en un túnel presenta retos logísticos únicos. El espacio es limitado, la iluminación es artificial y la humedad suele ser alta. Estos factores afectan la calidad de la soldadura térmica.
En SAI, utilizamos equipos de soldadura de doble canal que permiten realizar pruebas de presión de aire. Este método es fundamental porque, una vez que se vierte el concreto estructural sobre la membrana, cualquier reparación es virtualmente imposible. Por ello, empleamos también sistemas de detección de fugas mediante sectores (compartimentación), que permiten inyectar resinas en caso de que ocurra una filtración futura, localizando el daño en una sección específica.
En las grandes ciudades de Latinoamérica, donde el espacio obliga a construir hacia abajo, la impermeabilización de sótanos y losas de cimentación es crítica. Una filtración en un tercer nivel de sótano puede inhabilitar un edificio entero. SAI instala sistemas de "membrana pre-aplicada" que se adhieren mecánicamente al concreto fresco, evitando que el agua migre entre la membrana y la estructura.
Un túnel diseñado para durar 100 años requiere una barrera de agua que no falle. La inversión en una geomembrana de alta calidad y una instalación técnica de precisión es la única forma de evitar reparaciones costosas en el futuro. SAI ofrece la tranquilidad de que el agua se quedará fuera de la estructura, protegiendo tanto la inversión como la seguridad pública. Contáctanos para saber más sobre nuestras soluciones.
Es posible, pero su rigidez dificulta la adaptación a las irregularidades de la roca excavada. El PVC es el estándar internacional por su maleabilidad.
Se utilizan sistemas de "compartimentación" con cintas de estanqueidad y tubos de inyección que permiten probar y sellar secciones específicas tras el colado del concreto.
En un ambiente protegido del sol y con temperatura estable, estas membranas están diseñadas para durar tanto como la estructura misma, a menudo superando los 75-100 años.